Diario viaje a la India Parte II

Isha Yoga Center – Inner Engineering Retrat

Llegué al ashram, Isha Yoga Center, ubicado a los pies de las montañas Velliangiri, a una hora en auto desde Coimbatore, en Tamil Nadul, sur de India, la tarde del 10 de Mayo, esa noche era luna llena, la luna de Buda.

Cuenta la historia que Gautama Buda, a los 29 años, cansado de su condición principesca, abandonó el palacio en el que vivía y comenzó una  peregrinación durante años, buscando el verdadero significado de la vida y la solución a los problemas de la humanidad. Un día de Mayo, se sentó bajo el árbol Bodhi,  y se quedó ahí hasta que por la noche, bajo la luz de la luna llena, alcanzó la iluminación.

Me registré, dejé las cosas en mi habitación, conocí a Farida, mi compañera de habitación, y mi ángel guardián por el resto de los días.

La cena de esa noche se hizo al hacer al aire libre, en el gran campo. Estaba nublada pero la energía de la luna se sentía en todos.

Fue una gran noche, que daba inicio a cinco increíbles dias.

A la mañana siguiente conocimos el ashram, sus templos, su escuela con una metodología muy especial, donde los chicos viven ahí, y estudian sin saber que están estudiando. Aprenden jugando, cada uno en su propio nivel y su propia velocidad.

Por la noche tuvimos nuestra primer charla, en donde nos introdujeron al curso, y escuchamos por primera vez las palabras de Sadhguru.

Sandhguru, maestro yogui que nació en Mysore, en el sur de India y alcanzó la iluminación en el año 1982, desde ese momento se dedico a transmitir sus conociemientos de una forma muy clara, con palabras y ejemplos que llegan a todos. En los Estados Unidos y Canadá es muy reconocido, y de apoco sus conocimientos van llegando a todo el mundo. Lo que él transmite es tan sencillo como escuchar a nuestro cuerpo. Vivir de una manera consciente, sabiendo lo que hacemos, como nos alimentamos, como pensamos, porque cada acto que realizamos tiene una conexión directa con el efecto que se provoca en nuestro cuerpo.

Al día siguiente, a las cinco de la mañana comenzó a sonar un tambor que anunció el inicio del nuevo día, a las seis todos teníamos que estar en el salón de practicas.

Fueron días de mucho descubrimiento, de juegos, de ejercicio. Escuchando a Sandhguru contándonos el porque de cada una de las actividades que estábamos realizando.

Los cinco días fueron pasando, salimos a pasear por la selva, creo que ese es un día que va a quedar en el recuerdo de todos los que estábamos ahí. Era una tarde de calor, pero el dasafío lo aceptamos todos, caminando por pequeños ríos, nos fuimos adentrando en la selva, hasta dar con una gran pileta, y como niños comenzamos a jugar, terminamos empapados pero sonrientes, el calor desapareció y la alegría en todos se hizo presente.

Otra tarde jugamos al quemado, y realizamos en la cancha juegos, carreras de posta, y terminamos bailando al compas de los tambores. Que alegría, que regocijo.

También conocí a mi amigo Rodrigo, un ecuatoriano que desde la primer palabra nos fundimos en la hermandad que nos da Latinoamérica. Hablamos de astrología, de la búsqueda indivual, de la alegría de vivir aqui y ahora.

Así pasaron los días, el cuerpo reaccionó de una manera tan placentera, y la mente se llenó de imágenes de alegría.

Con Farida, mi compañera de habitación, generamos un vínculo muy lindo, con charlas muy profundas, conociendo la realidad de la vida de cada una.

Fueron cinco días de gran descubrimiento y de muchísima felicidad.

El cierre fue emocionante, lágrimas y baile, sonrisas y música, y así nos despedimos. Este grupo que guardo por siempre en mi corazón, porque me hicieron sentir libre, feliz y acompañada.

Coimbatore – Junio 2017

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