Diario viaje a la India Parte II

El auto se aleja por las coloradas calles de Auroville, siento las lágrimas correr por mi cara, son de alegría y regocijo, estoy feliz. Tres horas andando por la ruta, a pura bocina, para llegar al aeropuerto de Channai, donde tomó el avión que me lleva a mi próximo destino, Coimbatore. Después de una hora de avión, y una hora y media de auto, llego al Isha Yoga Center. 

Es abrumadora la cantidad de gente, me registró en la recepción para mí curso “Inner Engineering” cuatro días de yoga, Meditacion y ejercicios, para conectarme conmigo.

El Ashram es abierto, y gente de todos lado viene a concentrarse frente al Dyanhalinga. Un lugar sagrado y de mucha espiritualidad. El ingreso al templo está decorado con una gran estatua de Patanjali, el creador del yoga, es imponente, mitad humano mitad serpiente. 

El silencio es absoluto, el respeto por el lugar es mucho. Se pueden ver a los más chicos de apenas 4 o 5 años sentados con la mayor concentración haciendo diferentes mudras. Quince minutos, hasta que suena una suave campana, es el tiempo que se recomiendo estar dentro del lugar, en silencio con las piernas cruzadas, las manos con las palmas arriba y los ojos cerrados. Dos veces al día se tocan diferentes instrumentos y es muy energizante formar parte de ello. Al salir uno se coloca ceniza en el tercer ojo, y así sale renovado al mundo.

El curso recién empieza, así que esa historia queda para otro momento.

 Flo Ganly
Coimbatore, India 

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